Sobre el artículo “Memoria de paisanos”
Leído el artículo de mi querido amigo Enrique Alcalá,
publicado en «Adarve», 589-590 de 15-31 Diciembre 2000, «Memoria de Paisanos»,
su segunda parte, «LOS VALVERDES EN LOS ESCRITOS DE DON NICETO», me incita a
buscar argumentos en mi archivo sobre don Niceto, para juzgar lo correcto o
incorrecto que, a mi leal saber y entender, contiene.
Aparece la expresión «pequeño libro» y con ella tropiezo. Evidentemente,
como objeto y por su tamaño, lo es. Para mí, «Un Informe sin taquígrafos»
(Año 1927 Tip. de Saturnino Peñalba - Cabra), es un «gran libro», de
extraordinaria dimensión, medido por sus valores: Jurídico-procesal, moral,
cortés y humano:
Jurídico-Procesal, por el dominio del Derecho, que en este libro es patente,
fruto «de tantos años de larga experiencia profesional», que distingue la «compensación»
del «pago» definiendo ambas figuras jurídicas y delimitando los campos «civil»
y «administrativo».
Moral, por contener declaración del propio don Niceto, «de no merecer el más
ligero reproche cuando, en circunstancias difíciles, tuvo a su cargo, como
ministro la gestión de la fortuna pública en las tres grandes Secciones de
Presupuesto de Gastos: Fomento, Guerra y Marina. Y cuando afirma: «garantía o
fianza, lo que yo presto a su honradez con la prenda de mi nombre acrisolado en
tantas pruebas y trances a que se vio sometido sin mengua ni quebranto».
Cortés, estos dos párrafos lo acreditan: Uno, cuando dice: «...al fin y al
cabo mis enemigos no son del todo sordos a la hombría de bien y saben practicar
la caballerosidad». Y el otro, al terminar la exposición de antecedentes anómalos
y graves, cuando dice: «...sin faltar con innecesaria violencia a la cortesía».
Y Humano, al defender su propio apellido, y al quejarse de que el Alcalde pedáneo
del Cañuelo le vigila y le molesta.
La grandeza de ese «pequeño libro» reside en que su contenido (68 páginas),
lo reprodujo don Niceto de memoria, siendo así: «Recuerdo fiel de un informe
forense que quiso y debió tener taquígrafos. Iba a tenerlos, autorizados por
la sala, pero... hubieron de levantarse, sin su voluntad, al comenzar la vista».
Don Niceto Alcalá Zamora Castillo nos dice: «... que tras haber autorizado la
Sala Tercera del Tribunal Supremo la actuación de taquígrafos, a última hora,
por presiones del dictador (Primo de Rivera), la prohibió a rajatabla». Este
hecho, de relevante importancia política, quiso poner mordaza a la palabra de
don Niceto, quien no resignándose a padecer tal humillación, quiso hacer público
su «Informe» no sólo «para que la opinión pública prieguense estuviera al
tanto de lo acontecido en Madrid», sino para que «su razón» fuese divulgada
y así pudiese «formar el lector el juicio que tuviese por conveniente»
finalidad igual a la perseguida por don José T. Valverde, con la publicación
de «Notas de un pleito contencioso», (Año 1928 - Imp. «La Aurora» Priego de
Córdoba.
Añade don Niceto (hijo), que tal reproducción dejó estupefactos a cuantos
asistieron a la vista y, pocos días después, comprobaron la pasmosa fidelidad.
Por tanto, el «Informe sin taquígrafos», no puede nunca calificarse de «panfleto»,
porque no es «libelo difamatorio», ni «opúsculo de carácter agresivo».
Opongo a las palabras: «... don Niceto... a pesar de sus dotes... no llegó a
ganar», las de su citado hijo: «... recurso contencioso-administrativo, ganado
en toda línea».
Y por último, pongo en duda que don Niceto careciera de conocimiento de la vida
de los hombres, pues hasta llegar a «conductor de España», subió peldaño
por peldaño todos los escalones de la carrera administrativa y política, todos
sus grados, superando con tesón, zancadillas, odios y astucias, y maldades de
sus enemigos.
Cierro este mi parecer reconociendo que tanto don Niceto como don José T.
Valverde, se dirigieron elogios recíprocamente:
Don Niceto, califica «al Letrado coadyuvante» de «compañero», «hombre
inteligente y culto en distintos ordenes de la vida».
Y Don José Tomás, en su informe ante el Tribunal Supremo, el día 24 de
Noviembre de 1927, reconoce que el «ilustre patrono del actor» (su oponente,
don Niceto): «con tanta razón tiene fama de ser uno de los mejores oradores de
España».
Francisco López